Las preferencias del público son siempre cambiantes y es necesario que las industrias se adapten para satisfacer esas necesidades dinámicas. El caso de la industria musical no es una excepción, y tanto las compañías discográficas como los artistas deben balancear su vocación creativa con las demandas de los oyentes, para garantizar que cada nueva canción se convierta en un éxito comercial. Al menos esto es lo que se observa fundamentalmente en la música “pop”, que tal como lo indica su nombre es un género dedicado a lo popular.

Desde las viejas baladas románticas de antaño, la música “pop” ha evolucionado rápidamente hacia estilos mucho más rítmicos y bailables, acompañando el gusto del público y a la vez intentando marcar tendencias. En la actualidad se pueden dismobile-phone-iphone-music-38295tinguir dos vertientes en este sentido: por un lado las canciones que se construyen a partir de bases electrónicas, y por otra las que se basan en ritmos latinos, como el reggaetón.

Esta música se adapta a un mundo actual acelerado y estresante, por lo que busca contagiar de alegría y crear un ambiente festivo y bailable. Es por eso que la música pop se puede escuchar en todos los ámbitos: en la casa, en el trabajo y en todo tipo de eventos. También se encuentra obviamente ligada al ámbito del entretenimiento, y a los casinos en línea como 888 casino que incorporan los éxitos musicales en sus ambientes para mejorar la experiencia de sus usuarios. Es claro que la música tiene influencia en el estado de ánimo de los apostadores, y de esta forma se logra que puedan relajar las tensiones propias de la “suerte” y los juegos de azar, para hacer de su experiencia de juego una mucho más placentera.

¿Cuál será la nueva tendencia en música pop? Es difícil anticiparlo. Plataformas de difusión online como YouTube, SoundCloud o Spotify permiten que los artistas más famosos y también los independientes difundan sus trabajos a millones de personas en todo el mundo. Finalmente es el público, con sus compras y reproducciones en streaming, el que condiciona la evolución del género en el futuro.