El origen del blues también se encuentra estrechamente relacionado con los tiempos de la esclavitud en el sur de los Estados Unidos. Sus comienzos se ubican en Mississipi a principios del siglo XIX, con canciones de tono melancólico que eran interpretadas por músicos itinerantes, que se valían de cualquier medio para pB.B._King_in_2009oder difundir su música. La necesidad de los esclavos de encontrar una vía de escape de su sufrimiento cotidiano, lo hizo crecer rápidamente en popularidad y extenderse por el resto del país.

William Christopher Handy es considerado el padre del género, porque fue uno de los primeros músicos y compositores que plasmaron este estilo musical en la notación académica. Como parte de su trabajo, se establece en Nueva York y funda una casa de publicaciones mediante la cual contribuye a difundir el blues a lo largo y ancho del país.

La popularidad de este estilo logra influenciar a otros géneros. El jazz toma muchos de los elementos de la estructura, el ritmo y el tempo del blues y los adapta a nuevas formas. Posteriormente, con el surgimiento del rock se daría un fenómeno similar.

La migración del campo a las ciudades a comienzos del siglo XX le brinda al blues un carácter más urbano, con la incorporación de elementos de la cultura popular. El final de la Segunda Guerra Mundial provoca una revolución en la música, por la masificación de los instrumentos eléctricos que cambiarían definitivamente el sonido tradicional del blues. Este estilo particular, asociado especialmente a la ciudad de Chicago, es lo que se conocería luego como “Chicago Blues” y que es popularizado por algunas de las figuras más relevantes de la historia de este género musical: Muddy Waters, Elmore James y B.B. King.

En la actualidad, el blues continúa vigente y es una parte importante de la cultura americana.